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Utebo en dos…

BITÁCORA DE ZARAGOZA 13 X 18 (Barquerito) La marabunta de la ofrenda floral, la música de las bandurrias, el no poderse dar un paso -menos gente que otros años, pero- y la sabia decisión de huir río arriba. El Ebro.

(Zaragoza. Enviado por Ignacio Álvarez Vara)
Para el Huerva y sus deliciosos meandros y sotos urbanos tengo mi corazoncito, y algún día subiré a buscar sus fuentes con parada en Daroca, uno de los tesoros escondidos de Aragón. Pero Ebro arriba se despejan la cabeza y el horizonte. En la margen izquierda del río, en cuanto dejas los galachos, se contempla la linea perfecta de escarpes de yeso tan bien ventilados por los cierzos. Blancura como de nieve. La altura toda, idéntica, como de loma de diez kilómetros.

Ayer, en el escaparate de la Droguería Lapuente, descubrí un cepillo pulidor de mármoles -¡y otro de cerda especial para calvos también!- y al prendarme del muro de escarpes en el tren que me llevaba de Delicias a Utebo pensé que ese paisaje estaba ceplllado a pulso. Esas cosas hace el viento cuando azota.

En busca de la bien nombrada y tan cantada Torre Mudéjar de Utebo, que no se parece a ninguna otra de las de su género. El inventario de torres mudéjares de Aragón es de tales dimensiones que cuesta apostar por la originalidad de la de Utebo. La torre tiene dos partes. Una inferior cuadrangular de cinco cuerpos y otra montada sobre ella octogonal y de cinco cuerpos pero mucho más cortos. La combinaciòn de ladrillo y azulejo es sorprendente. No solo por los colores de la azulejeria, sino por la diversidad de arabescos enladrillados, pura fantasía. La torre es del siglo XVI, lo que prueba la supervivencia manfiesta de castas, no sé si de religiones, en todo el valle del Ebro. Es una pena que la torre, erigida sobre un alminar medieval, no esté exenta. En el siglo XVIII tuvieron la desafortunada idea de calzarle un iglesia seudo barroca sin el menor interés.

La trama urbana de Utebo no es romana ni árabe ni judía ni morisca. Es una calle bastante larga, de dos nombres, que va serpeando angosta hasta que de pronto aparece la torre achatada pero esbelta. No sé quién tuvo la idea de plantarle una veleta, que estaba, a la hora del aperitivo, del todo quieta. 30 grados, ni gota de aire. Después de misa, cerraron la parroquia a cal y canto. No pude fisgar. La patrona de Utebo es Santa Ana. La santa da nombre a un parque abierto frente a la estación de cercanias. Un parque de suelo enlosados pero bastante arbolado. Está prohibido todo: jugar al balón, patinar, dejar sueltos los perros, etcétera. Pero la Guardia Civil estaba festejando su patrona en un apartado de un cafeteria y no iba a reparar en cómo los niños tenían tomado el parque.

Las vías de Cercanías dividen Utebo en dos mitades. La que va de la estación al río es el casco antiguo, aunque solo conserva la Torre, la parroquia y algún edificio decimonónico sin interés, con la sola excepción de un palacete con palomar. Las calles perpendiculares a la via mayor desembocan en las huertas. Utebo fue capital remolachera. Ahora tiene un poligono industrial de fuste. Después de Zaragoza y Calatayud es el pueblo más poblado de la provincia. He tenido la sensación de pueblo bien gobernado -alcalde socialista- por lo limpio. En el cruce de las dos vías centrales del casco antiguo, un monumento en homenaje a los muertos de los dos bandos de la Guerra del 36. Me ha gustado mucho el conjunto, Pero está muy mal puesto. Escribiré al alcalde. El Utebo moderno, para otro día.

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