Browse By

Productos de la tierra

BITACORA DE ZARAGOZA X 12 218 (Barquerito) En una charcutería del paseo (de) Teruel se ruega a la clientela que compre en el barrio, en los comercios de calle y no en los llamados centros comerciales.
(Zaragoza. Enviado por Ignacio Álvarez Vara)
La charcutería Bayona. Género de primera. Aroma de chacina buena. Hay quesos de distinta procedencia, trufas de Sarrión, jamón de Teruel y no Teruel. El de Guijuelo, 12,80 los cien gramicos, se sube de precio. Pero el aroma de la calle, aunque se llame Teruel, es guijuelo. Acaricia las fosas nasales. En la Avenida de Valencia que, cruzando la intersección de Clavé y Goya, es la continuación de Teruel, hubo en tiempos un restaurante Casa Teruel creo que patrocinado por la Diputación.

Todo, productos de la tierra. Las aceitunas negras son la alegría de la huerta. No hay huerta en Teruel, pero sí olivares centenarios. Y cabritos y corderos. De Huesca, el ternasco. De Teruel, el jamón y no solo. De Zaragoza, la borraja y otros divinos alimentos. Si quieres borrajas en restaurantes de medio pelo o pelo entero, las tienes que comer con almejas. Por narices, Un kilo de borrajas se vende por 0, 89 euros en el mercado. La almeja se dispara hasta el infinito.

Al lado de la charcutería hay un comercio casi centenario de galletas, Casa Gargallo, fundada en 1925. Elaboración propia. Galletas de coco de tres pisos, ventalls de Rifacli pero en versión aragonesa -¡con chocolate!-, barquillos y wafers o gofres de propia invención. Cajas con sello de la familia. Gargallo es un escultor extraordinario. Fue.

El llamado Mercado de Teruel estaba poco concurrido, pero en la huevería se recogían encargos suculentos de faisán, conejo de monte, perdiz y pichón. Comida de canónigos. Fruta ben lucida. Melocotones embolsados. Los de Calanda cuestan más del doble que los demás.

En la peluquería de hombres -aquí no se dice caballeros- casi enfrente de Gargallo, se vende lotería de navidad de Javaloyas, el pueblo de las brujas. El 37.380. ¿Y si toca…?

La Tabernita de Antonio Cánovas esquina a Pérez Galdós es de los sitios ricos, baratos y buenos del primer ensanche. Aquí se pueden comer las borrajas sin almejas. En la zapatería Lagatta venden pares sueltos de zapatos de verano. Un escaparate algo triste. Los zapatos sueltos parecen los restos de un bombardeo.
Zona de los archivos adjuntos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *