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Luis Bolívar a hombros – crónica

MANIZALES/ 5ª DE FERIA
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, 1 10 19

El caleño con una sentida faena natural y un estocadón de trofeo, cortó las orejas del noble sexto y salió a hombros de la Monumental, como triunfador de la tarde y de lo que va de feria. Ferrera malogró con la espada una gran faena. Castella silenciados con dos mansos. Bonito, encierro de Juan Bernardo.

Bolívar con las orejas del sexto. Foto: Camilo Díaz


¡Ay! Sí Ferrera hubiese matado al pastueño primero, cuya fantasiosa faena hizo sonar el pasodoble “Feria de Manizales” reservado aquí para las excepcionales. ¡Ay! Si Bolivar hubiese matado el tercero, cuya faena tan significativa formó una escandalera musical. Entonces su faenón al sexto no hubiese sido la salvación de una tarde que se hundía sino el cierre de una corrida triunfal.

Juan Bernardo Caicedo llegó con la gran carga de su fracaso en el cartel estrella de la pasada feria de Cali. Tres negros, dos jaboneros y un castaño, de bellas pero dispares láminas, todos cuatreños, eran las cartas de la revancha. El precioso segundo, fue aplaudido de salida Primero, tercero y sexto lo fueron en el arrastre. También fueron dispares de juego. El primero pastueño, el segundo con clase pero sin fuerza para transportarla, el tercero noble y repetidor, el cuarto muy castigado se invalidó en el último tercio, el quinto manso y el sexto de mucho son y fondo. Pero los factores comunes fueron la justa raza y la blandura. Sin embargo, con virtudes y defectos pusieron sus orejas a disposición de quien pudiera cortarlas. Solo el caleño lo hizo al final, reflotando una corrida que ha debido ser de triunfos aun mayores.

Antonio Ferrera, abrió de tablas a medios con un festivo prólogo de ocho verónicas, media, larga y dos chicuelinas que de una pusieron la plaza en onda. El encarado “Monje” las tomó con contagiosa alegría. Bulla le pegó trasero y el quite real, desde el peto fue de chicuelinas, Verónica y media hasta el platillo. Luego, la pañosa fue encadenando tandas por una y otra mano, con y sin estoque, con y sin cambios, con y sin premeditación. La imaginación fluyó favorecida por la bondad infinita de las embestida y las improvisaciones matizaban el recital cuando Usía ordenó los máximo honores musicales, el “Fería de Manizales”. La Monumental era una rumba pero la espada que siempre dicta sentencia viajó sin tino, chocando en duro y clavando desprendida y delantera, bajando la cosa a una ovación para el arrastre y un saludó en los medios para el dolido matador. El cuarto que recibió una muy larga vara, se cayó, se cayó y se cayó. La parroquia la cogió con el presidente por no cambiarlo en el último tercio y el ambiente se enrareció. Nada, estocada trasera tirada.

Sebastián Castella, dio con los mansos, flojos y defensivos, que también tienen lidia, dicen las sagradas escrituras de la tauromaquia. Pero no, al segundo, una brega destemplada y desnortada finalizada con descabello, y al quinto un breve acompañamiento bandereado de sus raudas y descompuestas acometidas, media espada trasera y pare de contar. La gente buscó el ahogado aguas arriba.

Luis Bolívar saludó de rodillas con farol y larga cambiada, tras la mala puya de Clovis, Carlos Rodríguez con dos extraordinarios pares tiene que desmonterarse. El caleño brinda a Manizales, cita de largo y vacía el galope por la espalda detonando el griterío. Clava el pié de apoyo como la punta de un compás y pone a órbitar en torno suyo, dos, tres tandas al noble “Locura” desatando una ídem en la clientela. El empuje vino a menos, la faena se pasó de punto, la estocada fue inocua, los descabellos cinco con un desarme y las menos un trofeo se esfumó.

Había un animo intolerante, pendenciero en los tendidos. Pero salto “Velero”, uno de los negros, terciadito, suave y dulce, casi a límite de la mansedumbre pero con gran fondo. El capote generoso y aseado le hizo los honores y la rabia se fue disipando y tornando de nuevo en alegría. De rodillas en los medios, cinco en redondo, uno con otro, emotivos y el de pecho. Después la rima se fue por naturales de frente, de perfil, de tres cuartos, y a más y a más en ramilletes de a cinco, seis y siete con sus remates. Parando, templando, mandando, cargando y ligando. Pueblo y chirimía acompañando duro. Las lanzas encañas y luis se tira con todo y el estoque en lo alto fulmina y el manicomio no tiene que esperar pues pronto asoman los dos pañuelos, la vuelta y la puerta en hombros con corona de café y todo.

La tarde que naufragaba se disparó, la feria tras ella y los encopetados juanbernardos miran ya hacia Bogotá con otros ojos.

FICHA DEL FESTEJO
Jueves 10 de enero 2019. Plaza Monumental de Manizales. 5ª de feria. Sol, nubes y gotas. Más de tres cuartos de aforo. Seis toros de Juan Bernardo Caicedo (en Domecq), de bella lámina, dispares de juego. El 2° aplaudido de salida; 1°, 3° y 6° en el arrastre.
Antonio Ferrera, saludo y silencio.
Sebastián Castella, silencio y silencio.
Luis Bolívar, silencio y dos orejas.

Incidencias: Saludaron, Rafael Biotti, tras parear al 2º y Carlos Rodríguez tras parear al 3º.

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