Browse By

López Chávez docto

EN LÍNEA – MADRID 31ª SAN ISIDRO. Jorge Arturo Díaz Reyes, VI 13 2019. El veterano salmantino, doblemente ovacionado, brilla contra su enorme y manso lote perdiendo premio con la espada. Rafaelillo y Octavio Chacón silenciados. Grande y desrazado encierro.

López Chávez con el 5º. Foto: www.las-ventas.com

Todo empezó con una enorme y justa pancarta en lo alto del siete: “D. Fernando Cuadri. Gracias por todo”, la cual secundó la plaza entera. El criador en proceso de retiro, conmovido y discreto, agradeció desde su grada alta, con la mano. Luego fueron saliendo sus seis negros, (cinqueño el sexto). Serios, grandes, armados sobre sus 602 kilos promedio. Pero mansos, esperadores, que con su poder y repentismo pusieron a todos al borde de un estado de nervios. En opinión del Ganadero “Mala corrida, quizá la peor que hemos lidiado en Madrid”. El público respetó el glorioso pasado del hierro y no se hizo mala sangre.

Por contraste, López Chávez, quien a sus veintiún años de alternativa reaparecía en San Isidro tras larga ausencia, rescató su lote. Del segundo dijo “amarrao al piso, pero noble”, y del quinto; “gran toro, lo he disfrutado”. Bueno, los rescató no solo con palabras, más que con ellas con su actitud y conocimiento. Los aguantó y consintió al punto que llegó a ligarles las únicas tandas que se puedan llamar tales en la tarde. La de cuatro derechazos y el de pecho a media faena del uno y otras cuatro, por naturales que sumaron con sus remates veintidós, al quinto. Estupendas y dicientes todas. Lidiador, pero compuesto. Valeroso, pero consciente. Pudiente, pero leal. Dominó su complicado e imponente lote y escribió sobre la arena un tácito y corto discurso: El toreo se hizo para toda clase de toros y se puede ser feliz haciéndolo y jugándose el pellejo.

Le ovacionaron por partida doble y hubiese tocado pelo con absoluto mérito, de haber matado bien. Si el segundo hubieses rodado con el espadazo que le pegó y no hubiese obligado los dos crucetazos y el aviso, y sobre todo, sobre todo, si tras la contenciosa faena de “Contratista”, el quinto, no hubiese tenido la mala suerte de que el toro perdiese las manos al embroque del volapié, ofreciendo los bajos al acero ya enviajado. Entuerto que la otra estocada no logró desfacer.

“Rafaelillo”, curtido en este tipo de corridas, recursivo y suficiente, no perdió la sonrisa en ningún momento. Usó la muleta como salvavidas, tramitó sus dos bregas, mató al primero de pinchazo, estocada y descabello y al otro con una espada honda, contraria y tres golpes de verduguillo. Para irse silenciado pero complacido. “Imposible. No pude pegar ni medio muletazo”, exageró al final.

Octavio Chacón, tuvo una opaca participación. Incómodo y a disgusto, ensayó sin fortuna todas las alturas y todas las distancias. Pases y pasos en una letanía sosa y sin esperanza. El tercero lo esperó en la muerte y le puso los pitones en el cuello buscando que se fueran juntos. Al sexto, cinqueño, de 642 kilos le costó un viacrucis liquidarlo. Pinchazo, dos metisacas abajo, medio sartenazo atravesado también bajo, tres descabellos fallidos y al final “Goyesco”, fatigado se tiró al piso por su cuenta.

Se queda uno pensando qué estaríamos diciendo si López Chávez acierta con el estoque a sus dos toros y si los otros cuatro temibles mansos hubiesen sido lidiados con su misma torería. No sé.

FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Martes 13 de junio 2019. Plaza de Las Ventas 31ª de San Isidro. Dos tercios de aforo. Sol, calor y viento. Seis toros, de Hijos de Celestino Cuadri Vides, bien presentados, con romana y cuajo, pero mansos todos.
“Rafaelillo”, silencio y silencio.
López Chávez, saludo tras aviso y saludo tras aviso.
Octavio Chacón, silencio y silencio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *