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Las verdades de Morante

EN LÍNEA – SEVILLA 6ª DE FERIA.
Jorge Arturo Díaz Reyes, V 6 2019.
Morante, artista, lidiador y guerrero, desata una bronca entre público y banda y pierde trofeo pinchando. Urdiales al reverendo unipase se da una vuelta al ruedo. Un ovacionado Manzanares también desatina su acero. Flojos juanpedros.

Curro Romero y su señora Carmen Tello, viendo torear a Morante en Sevilla.

Parejos, bonitos, astifinos, pero sin codicia ni fuerza. Los siete de Juan Pedro Domecq (devolvieron el 4º por inútil), blandearon y ello acentuó su noblota falta de fiereza. Arrojaron 553 kilos de promedio. El segundo y el sexto se dejaron más. El cuarto bis, ofensivo e incierto puso la emoción del riesgo. Los otros tres ni eso. El ganadero, autocrítico, declaró al final –Faltaron muchas cosas, sobre todo bravura. Tal cual.

Morante de la Puebla, repitió al introito de hace tres días con el primero. Media docena de verónicas y dos medias a medios, dibujadas con esa brujería, templanza y contenido propios de su capote y personalidad. Pero no resonaron tan estruendosamente como las de hace tres días. Quizá porque la gente aún tenía en la boca el sabor de aquel momento sublime y porque la codicia del toro que luego renunció del todo no fue mucha.

Cuando devolvieron al invalido cuarto y saltó el primer sobrero, “Lacerado”, con un par de largas agujas, malos modos, ignorando cites y emplazándose, nadie daba nada por él. Pero cuando blandeó escandalosamente bajo los puyazos de Aurelio Cruz, la gente que abarrotaba El Baratillo tuvo por qué sentirse derrotada. Morante no. Fue a por él y sobando, aguantando y tragando, convirtió sus gotereadas arrancadas en tanditas valiosas de cuatro muletazos. Valiosas por lo inesperadas y por el aguante de incertidumbres y ceñimientos. Además, de por el viento que flameaba el trapo y agregaba peligro a la faena. Jugado, como anónimo en buscando de oportunidades, prolongó la serie de naturales hasta los siete y el de pecho. Despreciando parones, ofreciendo sin trampa su gruesa y vulnerable humanidad. Haciendo pedazos el cliché de torero esteticista y displicente. La plaza rendida por la verdad y el empeño pedía la música y el maestro director se la negó.

El triunfo callado del toreo se insinuaba, cuando sonó el aviso, antes de la igualada. Pero la espada dio en duro dos veces, la estocada de través obligó el descabello. Y los que pagan vengaron su frustración con los silenciosos músicos. Pobres. La ovación fue de órdago, la mayor de la tarde, para este otro Morante anticliché.

Diego Urdiales, en su credo. Sacrificar un mundo para pulir un verso. “Nebli” fue un noblote insustancial, de andar cansino y soso. Material propicio para llevar sus viajes a cámara lenta y con la tela planchada. Tanto en las siete verónicas y dos medias iniciales, esas sí aglutinadas, como en los muchos aislados muletazos, de la no faena.

Orfebrería, preciosista en cada uno de ellos, pero sin ligazón. Uno aquí, tres, cuatro pasos y venga por allá la otra lindura. Eso tiene clientela. Pero en el toreo, (de Belmonte pa´cá, dicen), sino se liga y no se cohesiona no hay nada. Sin embargo, la descafeinada y suelta belleza encontró eco mayoritario y de no ser por la espada baja que requirió cruceta, le dan oreja pues hasta petición hubo. Con el quinto, que no quiso, el asunto del interruptus se agravó. Dos pinchos, un aviso y dos descabellos acabaron de silenciar.

De José María Manzanares, siempre se espera mucho. Es el problema cuando se tiene la gloriosa y sentimental historia que él ha escrito en este ruedo. Todo parece menos y su toreo de corbata negra sino está coronado por la suave delicadeza que le ha valido su vitola, no aprueba, para más de uno. Pero no todos los toros son “Arrojado” ni él está inspirado todas las tardes. Estuvo bien, correcto, aseado, mandando a un lote carente de mucho y entusiasmando al tendido. Pero tan no estaba en su tarde que desatinó tres veces antes de la gran estocada al tercero y al sexto que le podía haber cortado pelo, le puso un metisaca previo al volapié. Increíble.

Los tres se fueron del ruedo muy aplaudidos, exonerados de responsabilidad en la flojera y mansedumbre de la ganadería que ellos mismos habían elegido. Bueno, nadie es adivino. Eso fue lo que salió, qué le iban a hacer.

FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Lunes 6 de mayo de 2019. Plaza de la Maestranza. 6ª de Feria. Lleno de “no hay localidades”. Sol y viento. Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados, en tipo, blandos y desrazados.
Morante, silencio y saludo tras aviso.
Urdiales, vuelta y silencio tras aviso.
Manzanares, silencio y saludo.

Incidencias: Saludaron “El Pirri” tras parear al 2º, y Duarte y Blásquez tras parear al 6º. Gran ovación a “Chocolate por sus dos varas a este último.

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