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Las bravas aragonesas

BITÁCORA DE ZARAGOZA X 11 18 (Barquerito) La borraja es la reina de la huerta de Aragón. La reina de la verdura, se entiende. Y luego el cardo, que aquí se come con salsa de almendras. En nada se parecen una y otro.
(Zaragoza. Enviado por Ignacio Álvarez Vara) La textura del cardo es carnosa. La borraja bien hervida se deshace en la boca. Es bastante más sabrosa y delicada que la acelga. En Zaragoza la hay todo el año. No sé si de invernadero. En la Ribera navarra también se siembra borraja buena, pero está tenida por hierba insípida y pobre. De ahí la expresión del “agua de borrajas”, que es como quedar en nada. Los navarros reivindican el cardo como tesoro propio. Tal vez. Pero la salsa de almendras es más aragonesa.

Yo no he visto almendros en Navarra. Y si los había, se me pasó mirar y fijarme. En cambio, en la vega del Jalón y en la fría Teruel montañesa el almendro echa raíces profundas y resiste tanto como el de las sierras del Alicante interior.

El Artigas, barra abigarrada, la cocina en perpetuo movimiento, sigue siendo el bar más populoso de Delicias. Calle de Pamplona Escudero, detrás de Tomás Bretón. Hay gente en la calle a la hora del aperitivo. Hasta pasadas las tres de la tarde no hay quien entre.

Un paisano de unos 30 le estaba contando a otro la paliza que ayer por la mañana le pegó una vaquilla. “Si me pega otra voltereta, me quita la vida, maño…” Cojeaba muchísimo. con gafas oscuras pretendía cubrirse dos moretones en la cara. En la fila 5 del tendido 4, justo delante de mi asiento, ha habido un amago de pelea. Casi llegan dos a las manos o los puños. No he conseguido saber por qué. Han puesto paz dos mujeres de la fila 3.

Las mujeres aragonesas tienen fama ganada de bragadas y bravas. Fueron protagonistas heroicas en los sitios de 1808 cuando Zaragoza sufrió la arremetida de las tropas napoleónicas. El monumento de la plaza del Portillo, no sé si de Aniceto Marinas o de Benlliure, hace justicia a aquella causa.

Nunca había visto melocotones blancos ni ciruelas azules. En la calle Santander. Un café en el Delfos. En recuerdo de Alfredo, que los tiraba muy cremosos. Y buen café de Colombia.

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