Browse By

!Gora Cayetano!

EN LÍNEA – PAMPLONA 8ª DE SAN FERMÍN. Jorge Arturo Díaz Reyes, VII 12 2019. Cayetano revienta la plaza de Pamplona, corta cuatro orejas, con petición de rabo. Ferrera y Perera reciben una cada uno. Ligero y noble encierro.

Cayetano conmovido enarbola las dos orejas del sexto

Tras recibir las dos primeras orejas, Cayetano, conmovido declaró “Estoy feliz, aquí hay mucha historia”. Claro, quizá todo eso se agolpaba en él y en el tendido. Hace casi un siglo (1924) su bisabuelo Cayetano, domeñó el San Fermín y luego fue inmortalizado por Hemingway en la novela “Fiesta” bajo el seudónimo “Pedro Romero”. Después su abuelo Antonio fue ungido ídolo pamplonica y su padre “Paquirri” heredó la púrpura.

Todo eso afloró en su toreo ancestral, encendiendo una fiesta evocadora, sentimental y significativa. Todo junto, la seducción, el clasicismo rondeño y el arrebato pasional paterno. Contribuyó un lote de casta y nobleza notables, una comunión total con el público y las dos tremendas estocadas con que remato sus faenas. “Tu sí que vales” le gritaban a coro. Y él de pie, de rodillas y a hombros justificándolo y triunfando por sus muertos. Pamplona volvió a ser suya, de los Ordóñez y de los Dominguín, de los Rivera. No fue un triunfo cualquiera. Se necesita mucho abolengo, mucho pasado, para desatar y encarnar tan grande corriente de pasión.

La historia no se fabrica de un día para otro. Esta feria milenaria lo lleva en los genes, pese a su cosmpolitismo. La enorme y bulliciosa procesión bajó por el Paseo Hemingway hacia la van del torero. La tecnología que ha llegado a transmitirla en directo para el mundo y el esnobismo que la rodea no han logrado travestir sus recias tradiciones.

Antonio Ferrera, oficioso, fácil y cumplidor falló con la espada en el primero que toreo pase a pase. Tres pinchos, estoque delantero, saliéndose, y tres descabellos. Con el cuarto un espadazo sin puntilla y oreja de matador.

Miguel Ángel Perera, manchó con feo bajonazo una templada faena con el segundo. Hubiese tocado pelo. “En esta temporada estoy pasando un calvario con la espada”, confesó dolido. Frente al pastueño quinto se superó en quietud, aseo y ligazón. Era el Perera de las mejores tardes, y otra vez abortó el triunfo grande pinchando y estoqueando desprendido.

Los de Núñez del Cuvillo, tres negros, un castaño, un jabonero y un colorado, con peso como para novillada en Madrid, 511 kilos promedio. El cuarto en el ínfimo límite del reglamento (460 kilos). Cinqueños este y el primero. Astifinos, embestidores, francos, aunque todos en diferente medida justos de raza. El sexto “Rosito”, colorado, Nº 100, cuatreño de 560 kilos recibió la vuelta al ruedo.

La de Cayetano en hombros y su salida de la plaza en medio de una inmensa multitud celebrante, de mayoría joven; más que apoteósicas fueron la locura. Quién dijo que ya la fiesta no cala en la sociedad milenia.

FICHA DEL FESTEJO
Pamplona. Viernes 12 de julio 2019. 8ª de San Fermín. Sol y calor. Lleno. Seis toros, de Núñez del Cuvillo, ligeros de romana, nobles y encastados. Vuelta par el 6º “Rosito” Nº 100, colorado, cuatreño de 560 kilos.
Antonio Ferrera, silencio y oreja.
Miguel Ángel Perera, silencio y oreja.
Cayetano, dos orejas y dos orejas con fuerte petición de rabo.

Incidencias: Al terminar la corrida Cayetano salió a hombros de la plaza por la Puerta del Encierro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *