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“Deme una para Roca Rey”

EN LÍNEA – VALENCIA 7ª DE FALLAS
Jorge Arturo Díaz Reyes, III 16 2019.

Aupado por la multitud, el peruano abre su sexta puerta grande consecutiva en Valencia, cortando tres orejas con dos faenas de arrebato. El toricantano Chover perdió una del toro ceremonial con la espada. El Juli silenciado.

Roca Rey. Foto: //www.simoncasasproduction.com

Anocheciendo, Roca Rey, abandonó la plaza en loor de multitudes. Torero de todo toro y de toda plaza, tiene ya ésta dentro de su feudo. Su ecléctica tauromaquia igual tañe las graves y majestuosas notas del clasicismo que las agudas y estridentes del barroquismo. Según exijan las condiciones de toro, el ánimo del público y la necesidad del triunfo. Sereno él, desquicia los tendidos con su quietud, arrojo, imaginación, creatividad y dominio convirtiéndose en epicentro sísmico.

Sin la menor inquietud, hoy llevó sus dos faenas hasta el aviso y más allá antes de pinchar y estoquear al tercero para recibir la primera oreja y de colocar la espada caída pero fulminante al quinto, en medio de una tempestad de pañuelos y gritos de ¡Torero! que fueron complacidos con las dos orejas. Para qué describir las bregas. Lances y pases de todas las marcas, como decían antes, pero siempre de verdad, siempre apostando la piel, siempre mandando.

Jesús Chover, a sus veintiocho años, edad venerable para tomar alternativa, vino a ella frente a sus paisanos y de una se fue a portagayola, o un poco menos digamos, en los medios. Larga cambiada de rodillas, media docena de verónicas y una media salerosa de nuevo postrado. Gallea para colocar en suerte, quita por chicuelinas. Coge los palos, coloca un par de moviola, medio de molinillo y otro al quiebro con gran acompañamiento. El Soro le miraba. “Tallista” iba y volvía claro por los dos pitones y la muleta marcaba el camino. La efeméride debía quedar sellada con pelo, pero la estocada quedó caída y el palco, a diferencia de otras veces, la sancionó rechazando la petición mayoritaria. El cinqueño sexto, manso y bronco le planteó dificultades muy grandes “para mi técnica” confesó desconcolado

El Juli, oficioso nada más frente a un deslucido segundo y un áspero quinto que fue a menos, tramitó sus dos trabajos a destajo, yéndose silenciado, incluso con algún pitido rencoroso por ahí.

Los madrileños juanpedros de Victoriano del Río, cinco negros, un colorado (el quinto), con sus 537 kilos promedio. Dos con el hierro de Cortés, tercero y sexto, siendo este también el único cinqueño, fueron bien presentados. Más ofensivo y veleto el más adulto que por esas injusticias de los sorteos le correspondió al más nuevo para cerrar plaza. Encima salió bien complicado. A límite de fuerzas, variaron su juego alrededor de un denominador común; la poca raza, que obligaba buscar las emociones más allá de sus viajes, y así no debería ser.

Hubo lleno y Julián Casas, contó al terminar que desde días antes, los aficionados llegaban a la taquilla y decían: “deme una para Roca Rey”. Ganaron la apuesta. Esa era la basa. Torero del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

FICHA DEL FESTEJO
Valencia. Viernes 15 de 2019. 7ª de Fallas. Sol y viento. Lleno. Cuatro toros de Victoriano del Río y dos (3º y 6º) de Cortés, bien presentados, parejos de poca fuerza, poca raza y juego diverso.
El Juli, silencio y silencio.
Roca Rey, oreja tras aviso y dos orejas tras dos avisos.
Jesús Chover, vuelta tras apetición mayoritaria y palmas tras aviso.
Incidencias: Jesús Chover tomó alternativa con “Tallista” Nº 32 de Victoriano, cuatreó, cornidelantero de 537 kilos.

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