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Atajan a Luis david

EN LÍNEA – BILBAO 6ª DE ASTE NAGUSIA. Jorge Arturo Díaz Reyes, VIII 22 2019. El mexicano en gran tarde recibe solo una oreja de cada toro y el presidente le niega la Puerta grande. El Juli corta otra y Ponce se va enfadado pero aplaudido. Brillan los de Domingo Hernández.

Luis David en Bilbao


Cartel de postín. Entre dos augustos veteranos que suman juntos más de medio siglo de alternativa, un veinteañero mexicano en su tercer año, aterrizado de reemplazo, que no se dejó impresionar. Tanto que al final únicamente la criticable intervención del abroncado presidente impidió que saliese solo a hombros por la puerta grande dejando sus dos notables alternantes a pie. Aun así, tampoco dejó extrañar a nadie.

Luis David, con el rostro cruzado a esparadrapo, secuela de su cruento triunfo de dos días atrás con los torrestrellas en este mismo ruedo, vino a dejar historia. Generoso en los quites (no replicados) a toros propios y ajenos. En especial uno al segundo de El Juli por gaoneras, caleserinas y fregolinas que sonó como un “Viva México”.

Enfrentó dos de Domingo Hernández con su toreo juvenil, espontáneo, alegre y terrígeno. Los recibió ambos con larga de rodillas y los mató de una recibiendo, tras pararlos templarlos y mandarlos largamente, bajo la música y el jolgorio de la parroquia bilbaína. El toreo es fiesta.

El tercero, “Cerril”, tomó seis buenas verónicas y media, y tras las dispares varas de Piña vibró en el quite. Desde las tablas galopo a dos péndulos estatuarios por pecho y espalda, para luego ahí mismo en los medios seguir uncido al trazo en series de cinco y más muletazos por uno y otro pitón. Quietud, temple, lentitud y mano baja. Y la bulla, y la banda, y el estocadón aguantando, y la oreja sin par y la vuelta festiva.

El sexto, zancudo, largo y hondo, el más pesado de la corrida (573 kilos) descabalgó a Bernal, atacó el quite por zapopinas e hizo lucirse a Miguel Martín con los palos. Luego, recibió la lección de obediencia necesaria y de media faena para allá la diestra y la siniestra lo tañeron con ritmo lento y sostenido. La plaza de nuevo en órbita y la estocada de la tarde, recibiendo, que por si sola valía una oreja y un trofeo de feria. La furiosa petición de la otra fue desairada por el inefable don Matías González, lo cual irritó al respetable que tras las dos vueltas al ruedo se las cobró duro.

Enrique Ponce, terminó enfadado. Mucho. Sin poder redondear ninguna de sus dos faenas a toros como los que a cientos por no decir miles a desorejado en su larga carrera, se excedió de tiempo con el cuarto, no escucho el aviso, siguió toreando y cuando sonó el segundo y casi el tercero, el descabello idem evito la vergüenza. No estuvo mal. En él imposible, pero no fue su tarde. Con el uno, la primera parte de la faena tuvo esa exquisitez tan suya y de pronto el animal se le fue arriba y todo perdió tersura. Lo mató mal, le avisaron y le sacaron a saludar, sería por los viejos tiempos. Sus lote se fue ovacionado y con orejas completas

El Juli, con ese habitual nuevo rictus malhumorado que ha cogido y su facilidad maestra, pasó al flojito segundo sin gran brillantez. Se estrelló contra el esqueleto en la suerte suprema y le silenciaron. Con el exigente quinto de mucho fondo y arrastre de honor, dio una de sus lecciones de planta fija y autoridad incontestable sin accesorios ni esteticismos. La galería aplaudió, pero sin furor. La espada pasada tuvo efecto tardío sin embargo lo esperaron con paciencia para darle la oreja.

Siete toros cuatreños, cinco de Domingo Hernández, y dos de Garcigrande, primero y segundo bis. Cuatro negros, dos castaños y un colorado. Parejos en sus 554 kilos promedio. Bien pero diversamente presentados y de juego variado que tuvo como factor común la casta. Cinco fueron aplaudidos en los arrastres, con mayor fuerza el exigente quinto.

Si las dos figuras hubiesen estado en vena. Y el presidente cabal, quién sabe qué hubiese pasado en Vistalegre hoy

FICHA DEL FESTEJO
Bilbao. Jueves 22 de agosto 2019. 6ª de las Corridas generas. Dos tercios de aforo. Sol, nubes y viento. Siete toros, cinco de Domingo Hernández, y dos (1º y 2º bis) con el hierro de Garcigrande, bien presentados y encastados en diversas versiones, devuelto el 2º lesionado salió el primer sobrero.

Enrique Ponce, saludo y saludo tras dos avisos.
El Juli, silencio y oreja.
Luis David, oreja y oreja con petición de otra, dos vueltas al ruedo y bronca al palco.

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