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A muleta venteada

EN LÍNEA – MADRID 24ª SAN ISIDRO. Jorge Arturo Díaz Reyes, VI 6 2019. Lopéz Simón saluda la única ovación de la ventosa vigesimocuarta corrida de San Isidro. Ferrera y Perera silenciados. Serio y manso encierro.

Ferrera recibe al 4º. Foto: www.las-ventas.com

Concurrían dos de los grandes triunfadores de esta feria, cada uno con puerta grande y otro que ha coleccionado varias en ediciones anteriores, frente a un encierro de atanasios con dos cinqueños, cuajo y romana. La plaza casi llena y expectante, bajo un sol muy torero. Pero llegó el viento y se lo llevó todo. No fue la mansedumbre áspera de los serios toros, no. Es que las muletas eran ingobernables y eso espantaba la confianza y hacía el parar, templar, mandar y ligar poco menos que imposible.

Alberto López Simón, dio en los momentos de menos brisa con el más noble y repetidor,“Garabito I”, el tercero. Desde el recibo de capa, y el quite levantó simpatías. Las primeras tandas, quietas, relajadas y coherentes fueron de gran eco tanto a diestra como a siniestra. El toro iba y venía y el templaba. Luego la meteorología empeoró y la acometida perdió emoción. Las bernadinas trataron de recuperarla, y en la cuarta, resultó enganchado por el muslo, volteado, zarandeado y apaleado ferozmente en el suelo. Se repuso y digno, volvió por lo mismo muy ovacionado. Maltrecho, no pudo tener la misma firmeza en la surte suprema. Pinchó tres veces echándose fuera y descabelló. Lo sacaron a saludar.

La bronca mansedumbre del voluminoso sexto, de 625 kilos, y la ventisca justificaban el no dejarle la muleta ni aguantarle mucho. Y con la espada, otro recital. Dos en duro, saliéndose.
Estocada pasada, cuarteando. Aviso y seis golpes de cruceta.

Antonio Ferrera, Solo dio algunos atisbos de la catarsis torera con que abrumó a todos hace cinco días. Fue de capa, en el primer tercio con el cuarto. Dos tijerillas antañonas, de largo, dos verónicas y una serie de delantales lidiadores para poner en suerte de varas. Luego, el quite al estribo, de farol, caleserina y larga revolera. Lo demás fue el oficio contra los elementos. Había matado decorosamente al primero y a este le puso la espada baja.

Miguel Ángel Perera, comprobó como hay regalos tóxicos. Su gran faena con el bravo “Pijotero” de Fuente Ymbro en la segunda corrida, quedó sepultada por la rara puerta grande que le otorgó Don Gonzalo de Villa Parro. Qué injusticia. Para colmo los “istas” hoy se la quisieron cobrar de nuevo, como si él hubiese sido quien sacó el pañuelo. No le reconocieron el empeño, la generosidad en el esfuerzo ni los aguantados muletazos que impartió. Nada. Mató al segundo de una total y al rajado quinto de otra trasera y tres descabellos.

Los del Puerto de San Lorenzo, todos negros, bien armados, dispares en su tonelaje, 588 kilos de promedio, segundo y tercero cinqueños, fueron a los caballos y la mayoría empujaron en las dos varas de rigor, pero luego les pudo la falta de bravura y de clase.

Con todo, la corrida hubiese podido tener un resultado más halagüeño, de no haber sido por el vendaval y el desatino con los estoques. Dicen que el sol es el mejor torero, por desgracia junto a él hizo hoy el paseíllo el peor, el viento y este se impuso.

FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Viernes 6 de junio 2019. Plaza de Las Ventas 24ª de San Isidro. Casi lleno. Sol, calor y mucho viento. Seis toros de Puerto de San Lorenz o, bien presentados, mansos y a menos. Ovacionado el 3º en el arrastre.

Antonio Ferrera, silencio y silencio.
Miguel Ángel Perera, silencio y silencio.
López Simón, saludo y silencio tras aviso.

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